OPINION Sobre WOMAD. Alberto Flores. "Baloji & Domu Afrika Dub Squad". |
Alberto Flores Galán. 20 de mayo de 2011 En una vigésima edición de marcado perfil mixto, el WOMAD de Cáceres se expandió a propuestas alejadas de los ritmos étnicos (Candi Staton, Chapelier Fou o el vendaval desatado por Hypnotic Brass Ensemble). Son desde luego buenas noticias para quienes celebramos la extraordinaria diversidad del planeta, aunque no cabe duda de que las noticias hubieran sido aún mejores en el caso de que la dama irlandesa del rockabilly Imelda May nos hubiera honrado con su visita. Así las cosas, con la estricta world music eclipsada por el (igualmente) rico acervo musical del resto del planeta, resulta particularmente reseñable que dos de estas propuestas “étnicas” (es obligado recordar aquí las palabras de Ali Farka Touré: ¿por qué no las llaman directamente músicas del tercer mundo?) asumieran con naturalidad riesgos o atrevimientos que las alejan de lugares comunes. En este sentido, la contribución de Casa África es reveladora, pues si en la anterior edición apostaron por la música senegalesa que le da la espalda al mbalax (el hip-hop de Da Brains y la combinación de afro-funk y soul defendida por Njaaya) en esta ocasión continuaron transitando la senda trazada en aquella ocasión de la mano el pop de los también senegaleses Takeifa y el reggae de los caboverdianos DOMU AFRIKA DUB SQUAD. Nos detenemos en estos últimos. Pese a lo engañoso de su denominación (el dub brilló por su ausencia) el quinteto de Mindelo ofreció un concierto de reggae ortodoxo justo después de que hubieran desfilado por la pantalla de la Filmoteca de Extremadura - en el magnífico documental ‘Kontinuasom’ - buena parte de los cultivadores más destacados de la morna, la coladera o el funaná. La música caboverdiana que mira al Caribe también estuvo aquí. Puede que el concierto de Domu Afrika Dub Squad acabara siendo tan previsible como correcto o que careciera de cierta alma, pero también certificó ambiciones y destiló autenticidad. Y en este sentido colmó expectativas, máxime cuando la banda aún está elaborando su primer larga duración. El aquí y el ahora. Capítulo aparte merece el debut español de BALOJI, quien enlazó recitados herederos de la tradición oral africana con groove, funk y las pinceladas justas de reggae. Hubo también lugar para un soukous de baja intensidad deudor de Franco Luambo Makiadi o de Tabu Ley Rochereau y para las inconfundibles guitarras serpenteantes congoleñas, que asumieron el protagonismo en la segunda mitad del concierto. Un impagable recitado final (cuando Gil Scott-Heron y Amiri Baraka se dan la mano) y una adaptación afro-beat del ‘Soul Makossa’ de Manu Dibango confirmaron que la apuesta de Baloji va en serio aunque, todo sea dicho, su puesta en escena acusó por momentos cierta falta de rodaje. Agrega tu comentario |