CINE. ESTRENOS. Jason Bateman y Ryan Reynols protagonizan la Comedia "El cambiazo" |
Fernando Rena. 1 de enero de 2012 Titulo: El cambiazo Título original: The change-up Duración: 113 minutos. País: EE.UU. Director: David Dobkins. Guión: Jon Lucas y Scott Moore. Género: Comedia. Música: John Debney. Reparto: Jason Bateman, Ryan Reynols, Leslie Mann, Olivia Wilde. Sinopsis: Mitch y Dave son amigos inseparables desde que eran niños, pero con el paso de los años, cada uno ha llevado un rumbo diferente. Dave es un abogado adicto al trabajo, casado y con tres hijos. Sin embargo Mitch sigue soltero, con trabajos ocasionales y sin ataduras sentimentales. Cada uno envidia la vida del otro, hasta que en una alocada noche sus sueños se harán terriblemente reales. Crítica F. Rena
De forma cíclica pero inexorable aparece en las carteleras una temática tan repetida que debería ganarse un subgénero dentro de la comedia por derecho propio. El tema, que responde a la famosa máxima que advierte “ten cuidado con lo que deseas”, ha sido tratada con diferentes arquetipos pero con similares resultados; Así, hemos visto el cambio de roles y géneros en títulos entrañables como De Tal Astilla Tal Palo (Rod Daniel, 1987) o Viceversa (Brian Gilbert, 1988), y otros olvidables como Ponte En Mi Lugar (Mark S. Waters, 2003), Family Man (Brett Ratner, 2000) o 17 Otra Vez (Burr Steers, 2009). En éste caso, el realizador David Dobkin, que ya gozó de cierta atención con su aceptable De Boda en Boda en 2005, trata de distanciarse del resto de los títulos anteriormente expuestos con la misma idea mediante el uso de dos adultos con parámetros diametralmente opuestos donde el conflicto es evidente. La aparente irreverencia de sus escenas viene marcada por el humor grueso, el vocabulario soez y la escatología redundante, apreciándose cierto eco a los gags de los hermanos Farrelly pero con resultados mucho menos brillantes. Del mismo modo, cada apunte termina perdiendo la osadez inicial para caer, una vez más, en la reflexión políticamente correcta y desenlaces bienintencionados, donde cada agente del esquema encajará de forma inevitable en la previsible moralina de tintes conservadores. El principal atractivo del film reside en la buena química de Jason Bateman y Ryan Reynolds, en unas interpretaciones poco esforzadas pero de digno resultado, así como la aparición de la Trend Topic Olivia Wilde, cuya presencia, de atractivo innegable, también eclipsa su oportunidad de poder mostrar un rol donde prevalezca la interpretación propiamente dicha. Para terminar, cabría advertir que el metraje, con un Timing excesivo, invita más al tedio que al entretenimiento, en casi dos horas que poco tienen que ofrecer. Fernando Rena Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
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