El arte ¿Vida o muerte? |
Los animales son en sí y para sí seres angélicos. Esto habla de un reinos por encima de la persona. De la misma forma que es hermoso explicar la vida viviendo, que nadie nos explique qué es la muerte, matando. Tal vez para hablar de la muerte sólo tenga voz quien ha estado en su umbral, como es el caso del artista alemán Joseph Beuys (1921–1986). Él nos enseñó Cómo explicar la pintura a una liebre muerta, performance realizada en Düsseldorf, 1965. Para ello habría uno de estar –como él— imbuido de la filosofía de la naturaleza de Goethe en su regreso a lo sagrado para tomar a un animal ya muerto, acurrucarlo y susurrarle cariñosamente al oído las verdades chamánicas del sentido profundo de la vida, del arte y de la naturaleza. ¡Matar animales en una acción artística! El ser humano, en el crecimiento de su sensibilidad, inteligencia y habilidad se ha erigido, no en el rey de la naturaleza, sino en el fiero déspota que hace crujir bajo su bota la cervical de todo lo viviente. Si, como pensaba Paracelso, la materia es energía en estado de fluidez y continua expansión ¿cuánto más la vida de cualquier ser? Una de las acciones que dignifican al hombre es el ejercicio del arte, porque a través de él podemos llegar a encontrar la vía del significado de la vida… y de la muerte. Es decir, de la existencia. Es por ello que muerte y arte son dos conceptos absolutamente incompatibles, porque no es lo mismo explicar la muerte que matar. O, dicho por su contrario, arte es igual a vida y vida es igual a arte. Caspar David Friedrich (1774–1840), en la miseria de su ejercicio como artista, compró un terreno boscoso enterado de que su fin iba a ser la tala de sus árboles. Este simple hecho nos hace comprender nuestra postura actual frente a la naturaleza. Pues, parece ser que, olvidados de todo ello, la única razón de la existencia de la naturaleza es la de dar comodidad, compañía, alimento o cualquier otro tipo de servicio al hombre. Y los animales, en particular, y al parecer por el concepto que de ellos tenemos en nuestra cultura, son el fiel de la balanza de nuestra conciencia como seres humanos. Ese mismo ser humano que es capaz tanto de matar como de amar. Si nuestro raciocinio actual todavía es capaz de degradar en su dignidad al ser humano, cuánto más lejos de ella la de los animales a quienes por costumbre, por arte o por cultura y por cualquiera otra que sea la razón se les niega el sufrimiento en razón de un sistema nervioso simple, y en la ignorancia de que algunos seres humanos tienen esa misma simpleza, pero moral. Comencemos a negar elementos y negaremos la totalidad. Comencemos a negar el dolor y terminaremos negando la vida mostrándonos así, a nosotros mismos, el retrato más miserable del ser humano. No es una cuestión del sufrimiento o no de los animales, es una cuestión del sufrimiento del ser humano en la conquista y elevación de su propia humanidad. Es, simplemente, una cuestión de ética y de moral, aquello que, precisamente, nos diferencia de esa oscura brutalidad que, con tanta ligereza, achacamos únicamente al mundo animal. Tal vez mil grillos tengan mil simples sistemas nerviosos, pero de lo que no cabe ninguna duda es que mil grillos que tenían mil vidas –y que, tal vez, no han sufrido— ahora son mil grillos muertos. El destino de los animales y de la naturaleza en general parece ser, de esta forma, la negación de nuestros valores más intrínsecamente humanos, puesto que en este tipo de relación con ellos se muestra la negación de nuestra conciencia y de nuestra espiritualidad.
Comentarios (7)
que les den?
7
Martes, 21 de Septiembre de 2010 14:49
ccreño
Estecha, precisamente este artículo habla de la sensibilidad con otras especies.... de una actitud, que les den creo que define muy bien la tuya.... me ha gustado mucho.... estoy con Hilario. gracias y saludos
Puessssss
6
Martes, 21 de Septiembre de 2010 13:44
Estecha
anda que no os cebais y escandalizais con nada... Grillos??? que les den. aunque estoy de acuerdo en que a cualquiera se le llama artistas
artista????
5
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 20:38
cacereño
En esta ciudad ahora cualquiera es artista... este caso demuestra claramente que es ridiculo... imagino que Hilario estará de acuerdo
se exageran la cosas
4
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 13:47
Inesita
a mi me parece que teneis razón, pero creo que se sacan de quicio muchas cosas, cuando hay otras mucho más importantes e indignantes
cacereña indignada
3
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 13:44
Helena
pero como puede alguien hacer lo que hizo este "artista".... es cruel y lo que dice Hilario... falto de conciencia y sentimiento... muy bonitas y ciertas muchas cosas de las que dicen. Ni siquiera el arte está licitado para esto.... menos mal que la han quitado ya.... y la chica que fue con el insecticida es una heroína... saludos y gracias
sentido y sensiblididad
2
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 12:31
Montero
Tienes razón. Muy buen artículo. estaría muy bien que cambiasemos nuestra manera de "gobernar" este planeta.... y desde luego, tienes razón, lo hacemos de manera déspota... para empezar, nos autoproclamamos para "gobernarlo"... saludos.....
activista
1
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 11:34
Javier Romero
una reflexión muy a tener en cuenta. Sr. Bravo. Estoy de acuerdo con usted... es la actitud de prepotencia y soberbia que tenemos ante nuestro entorno. Medio ambiente, especies en extinción, matados para cubrir a mujeres ricas, y no tanto.... da igual que sean grillos o toros, zorros o bisones, cualquier ser vivo que nos rodea.
Agrega tu comentario |