LETRAS Y RELATOS. María Soledad Durán Bravo. Baile y pasión en "Tango" |
María Soledad Durán Bravo. 22 de julio de 2011. Hace un día de perros, y yo a clase de tango….puff, qué coñazo, en qué hora me habré apuntado yo a esto. El sitio no puede ser más bonito, enclavado en la parte antigua, sumerge al final del callejón como el ave fénix, maravilloso espectáculo; Es de estilo barroco aunque se apunta un cierto gusto neoclásico. Tiene a simple vista dos alturas, la primera enmarcada de dobles columnas sobre plintos en la que se abre el vano; la segunda, igualmente marcada por columnas y por dos prismas rematados en bolas; en el centro una hornacina con una imagen de un santo, el cual y debido a su deterioro, no se sabe con certeza su nombre y sobre esta imagen hay un escudo real de los Santherestejz. Se cubre de frontón partido por un ventanal. La otra portada, del Oeste, da a otra calle y es de traza simple: un vano en arco de medio punto. Allí estoy….nerviosa, pero dispuesta a embriagarme con sus movimientos, sus sonidos, sus pasiones……… Entré en ese inmenso salón, habría como diez parejas hechas, sólo falta un chaval, muy guapo por cierto, algo tímido. Enseguida pensé:” ese me tocó”. Tuvimos que esperar al profe, que había ido a poner el coche en el parking, o algo así escuché. De pronto, él entró en la sala, guauu, alto, moreno, ojos negros como azabache, piel blanca, qué cuerpo, ese era nuestro profe, seguro que no íbamos a faltar ninguna de las chicas. Mi pareja, el chico de antes solito, era muy tímida, acababa de salir del armario, como quien dice, y todo le daba repelús, cada contacto de nuestros cuerpos, él ponía medio metro de distancia; En el tango, es todo agarradito y apretados, qué horror no voy a aprender nada……….. Llevo tres meses en la Academia, y mi compañero ha decidido dejarlo:”menos mal”-pensé yo. En vista de que estaba sola, el profe se ofreció a ser mi pareja, por lo que estábamos toda la clase, pegaditos a más no poder………. Una noche que habíamos quedado para practicar los pasos del día siguiente, hacía una noche de perros, llovía, tronaba, un airazo de narices, llegué empapada, mientras me cambiaba, sentí unos ojos observándome, la verdad que no le di ninguna importancia, por lo que salí dispuesta a bailar, con mi profe (el guaperas). Sus manos me rodearon la cintura, sonaba un tango embriagador, en ese paso yo me agachaba y el me recogía del suelo muy sutilmente, entonces después de muchos ensayos, nuestras caras se vieron, soy muy vergonzosa por lo que yo había mirado toda la clase a sus pies, sus ojos se clavaron en los míos, me susurró mi nombre………”María, María…..te deseo tanto”. Pero eso, ya es otra historia………
Comentarios (1)
Mola
1
Martes, 26 de Julio de 2011 16:22
anita
Por fin una colaboradora. Enhorabuena!!!!! Mola
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