"La Huella" llena el Gran Teatro y convence al público |
Céssar Hernández. 6 de febrero de 2011 Si al descorrerse el telón de un Gran Teatro, nos encontramos con una gran escenografía, cuidada en su más mínimo detalle, y donde se aprecia un exigente montaje material entre paredes, escaleras, puertas y ventanas, podremos vaticinar que será una obra cuidada en su contenido. Y así es, sin dejar lugar a dudas y viendo el cartel que nos presenta, no cabe esa duda de saber que se desarrollará con correcta normalidad y exquisita dedicación teatral, fielmente alineada al texto dramático. Con ello quiero decir, que no da cabida a la sorpresa más allá de la trama que estamos presenciando. Una obra llevada a cabo cumpliendo las exigencias teatrales de buena interpretación, escenografía, vestuario, buena dicción, fiel al guión y cuidada dirección. Todo ello para reflejar incondicionalmente la obra original de Anthony Shaffer. Y esto es todo lo que debe cumplir una obra para ser puramente comercial y asegurarse una buena gira por la geografía española, aderezado con alguna cara conocida y de largo recorrido sobre lo escenarios. Cumpliendo así uno de los objetivos teatrales, entretener, sí, entretener a un público homogéneo interesado por un teatro predecible y asegurándose el éxito de la diversión. Si es por todo esto, no deje de ir a ver esta obra si no la ha visto, no le decepcionará. Si se busca innovación, otras caras interpretativas u alguna sorpresa efímera en el escenario, pues esto no llegará. Por que nada más decir la primera frase, tanto a Manuel Galiana como a Asier Hormaza, les resuenan largas horas de técnica teatral. Teatro hecho teatro, que no arriesga a reflejar una interpretación más realista o vanguardista, evitando exponerse a la duda del espectador medio, del cual sale el dinero para cubrir parte de su noche de fin de semana. Y más por Asier, que se acerca incluso, por su exagerada dicción y repetidos gestos teatralizados, a ser un esperpento de si mismo como personaje de teatro. Algo que llega a ser odioso para los que amamos el teatro como una pasión artística más que meramente entretenedora. Aún así, disfruté de la misma, sin ponerme grandes expectativas de ella. Un gran acierto para la programación de una sala de teatro popular, cubriendo así las necesidades del gran público. Esperemos ver más obras de este tipo sobre todo por ver el patio de butacas lleno. Lo mejor: la cuidada y realista escenografía, la lección de dicción de los actores, y una trama policiaca con tintes de humor. Lo mejorable: la cierta linealidad interpretativa, y el largo tiempo de separación entre un acto y otro, que puede acabar por desenganchar al espectador.
Comentarios (1)
Céssar
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Martes, 08 de Febrero de 2011 16:48
martatata
Gracias Céssar por tus críticas. Ya era hora que alguien hiciera algo así... parece que te vas acostumbrando a ellas y cada vez mejor Además, se ve que sabes de lo que hablas... Seguid así chicos!
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