Pascal Comelade |
Para entender un poco mejor la línea creativa que proponía semanas atrás con Tiersen y, en cierta medida, el motivo por el que existe esta sección, es necesario conocer de dónde viene todo, la influencia que generó ese sonido, ese universo de juguete… y ese germen de acción tan notable es Pascal Comelade.
Este músico a camino entre Francia y Cataluña, pues aunque nació en Montpellier ha pasado gran parte de su vida en Barcelona, es difícilmente encasillable. Sus sonidos van desde el minimalismo, menos ortodoxo y acusado que en otros compositores, al rock, incluso a la vanguardia y al experimentalismo, dentro, claro está, de un marco sonoro consonante y agradable. Lo fundamental en la música de Comelade es que tiene un timbre reconocible desde el primer segundo de canción; existe un elemento de calidez en su música que, independientemente de que desde el aspecto técnico no sea virtuoso, emite una sensación de bienestar al alcance de pocos músicos. La instrumentación de este compositor y multinstrumentista es, cuanto menos, curiosa. No tiene nada que ver con estilos, y no se ata a corrientes o preceptos de ningún tipo. Desarrolla piezas de corta duración y engalana melodías cálidas con suaves toques de percusión, que es uno de los pilares de su sonoridad junto al toy piano, elemento esencial para comprender discos como El cabaret Galáctico, de 1995. En ocasiones se vale de cuerda pulsada, xilófonos, vibráfonos… para interpretar dichas melodías, consiguiendo mantener la esencia del sonido, pero sin sobrecargarlo ni explotar en demasía cierto tipo de recursos. Otro aspecto a comentar es la selección de piezas que componen un disco. Al revés que decía sobre otros álbumes, al respecto de que tengan cierta cohesión entre las canciones para dar un sentido de obra completa y circular, las publicaciones de Comelade son totalmente heterogéneas, mezclando estilos, sonoridades, etc. También hay que remarcar el uso que hace de las versiones. Como ejemplo de la mixtura de inquietudes y gustos musicales se puede señalar desde Historia d’un amor (El Cabaret Galáctico) a El Cant dels Ocells o Honky Tonk Woman (El primitivismo), llegando a hacer incluso discos enteros solo de versiones, ya sea de música popular catalana, revisada peculiarmente como solo él sabe hacer, o versiones rock, o hasta el extremo de hacer una versión de Volando Voy. Como dije antes, no hay por dónde encasillarlo.
Además de su ágil actividad discográfica, a la que es difícil acceder, incluso siquiera ordenarla, desarrolla una amplia carrera concertística, a nivel de proyectos personales, con la Bel Canto Orquestra, y a nivel de colaboraciones. Como último detalle, a raíz de colaborar con un grupo japonés que hacían versiones y arreglos sobre su música, crearon la banda The Pascals, en su honor. Él, como no podía ser de otra manera, colaboró encantado. Debido a la dificultad de acceder a sus publicaciones a nivel comercial, Internet vuelve a ser el medio de transmisión de esta música, supuestamente menos vendible. Hay que probar suerte con los medios habituales. De momento dejo unos videos que, aunque poco representativos, al menos ilustran el tema que hoy nos ocupaba. Todas las entregasJavier Jiménez Rolo
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