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Eugenesia musical

Nigel Kennedy

Hasta el momento había hablado de la música más variopinta posible, sin conexión alguna entre los estilos que iban apareciendo, ya fuera clásica, pop, world music, etc. Creo que iba siendo el momento de que apareciera un ejemplo de que todo es posible, de aunar diferentes calificativos bajo un solo nombre: Nigel Kennedy. Por si alguien no le conocía, quería que se dejara caer un poco por esta sección. Ya iba siendo hora.

 

 
 

 

De este caballero inglés de cincuenta y tantos, prodigio del violín y concertista de primer nivel, nadie diría tantos improperios si no fuera porque acude a sus conciertos ataviado con andrajos, pañuelo palestino a la cintura, a medio afeitar y a medio camino entre el peinado militar y la cresta punk, si sólo escucharan su violín y se dejaran de clasismos y rituales arcaicos. Tampoco dirían nada si acallara sus múltiples inquietudes musicales, que abarcan desde el rock, al folk, pasando por la world music y el jazz sin obviar, evidentemente, el mundo clásico. Y es que tuvo que aparecer este señor para demostrar que de nada sirven esos clichés anticuados, que el músico debe conseguir responder cada uno de los interrogantes que se le planteen, independientemente de las técnicas, estilos, y demás palabrería barata. Que cada uno camine por la senda que le plazca, y que cuantas veces quiera equivocarse o tomar otra vía lo haga; es música, no carriles de tren.

 

 

Y es que quería reivindicar, sobre todo en la figura de Kennedy, la libertad – que se le supone, pero que no es tal a efectos prácticos – que posee la música como vehículo de transmisión de ideas, de inquietudes, de sentimientos… y que tenga la posibilidad de ser real, que quitemos corsés y etiquetas, no solo a la música, sino también a los intérpretes. Me explico. Nigel Kennedy nació en el seno de una familia musical, a los siete años ingresó en la Menuhin School bajo la tutela de Yehudi Menuhin, uno de los mayores genios del violín del siglo XX, quien le pagó los estudios; ingresó en Julliard School, en EE.UU., prestigiosísima escuela de música, y se convirtió en concertista, ganándose la fama gracias a la visión personal de la música clásica y, más concretamente, de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. No obstante, antes de halagar este brillante currículum debería comentar algo: en la adolescencia conoció al genio del violín y del jazz Stephane Grapelli, y colaboró con él en diferentes actuaciones, por ejemplo, en Carneggie Hall de Nueva York, lo cual fue germen de esa intriga y especial atención hacia otros tipos de música. Sus profesores le auguraban la ruina de su carrera como concertista clásico, pero supongo que el hecho de combinar las enseñanzas clásicas de Menuhin – miembro activo de esta “lucha”, el cual también se caracterizó por la curiosidad y la inquietud musical, ya que colaboró con artistas como Ravi Shankar o el mismo Grappelli – con las de un genio del jazz debe marcar la vida musical de uno; en todo caso, si de manera innata se cuenta con ese afán de búsqueda y se le añaden dichos factores, se convierte en una mezcla, cuanto menos, prometedora. Y de momento, excepto a puristas y snobs, creo que no ha decepcionado a nadie. ¿Por qué definirse, encasillarse? ¿Por qué no hacer música? ¿Por qué no escuchar música, y no hablar de estilos?

 

 

 

Remitiéndome a esas preguntas retóricas quería hacer un alto en el camino y sentarme a reflexionar, escuchar indistintamente, sin prejuicios, bellas melodías, versiones orquestales de Jimi Hendrix o The Doors, canciones junto a Kroke, improvisaciones de jazz o versiones arrebatadoras de conciertos y sonatas de violín, y compartirlo aquí. Por eso el hecho de no hablar de ningún disco en concreto, ya tendrá cada uno su momento, solo quería dejar esbozos, leves trazos de lo que, en mi opinión, es un artista integral, con personalidad y voz propia, que no se ciñe a estilos, géneros o semejantes ataduras, y que expresa sus diferentes punto de vistas a través de un lenguaje común: la música.

Space de Nigel Kennedy en la que podrás escuchar música de varios discos, desde clásica a new age:

 

Comentarios (3)
Parecidos razonables
3 Viernes, 17 de Julio de 2009 10:43
mancho
Cómo toca el cabrón, es increíble. Estoy totalmente de acuerdo contigo Javi, la música es lo suficientemente profunda como para que esté sujeta a protocolos y etiquetas. No sé si os habeis fijado, pero es igualito al gran Gary Oldman....pero igual
Nigel
2 Martes, 14 de Julio de 2009 18:24
plopeh
Por lo que se puede ver y oír, la cantidad de estilos que abarca el señor Kennedy es inagotable. Merece a pena dedicarle una semana y escuchar cada día una de sus difrentes vertientes. Es un virtuso, un músico integral.
Nigel
1 Lunes, 13 de Julio de 2009 21:08
Geni
ACOJONANTE. No conocia a este tio, pero es increíble......el verano de vivaldi es emocionante.....el myspace está bien, cambia mucho de lo que nos has puesto pero es un descubrimiento. Seguiremos los proximos consejos eugenesicos. saludos.

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