Eugenesia Musical |
Hablar a estas alturas de Ástor Piazzolla es difícil, casi innecesario: debido a su relativamente reciente muerte, en 1992, no hay nuevas noticias, ni aniversarios; debido a su contemporaneidad no salen a la luz viejas partituras manuscritas, legajos escondidos y malditos, tenemos sus grabaciones en audio y en video, entrevistas, documentales. En resumen, no hay nada nuevo que aportar. Pero como esta sección no trata ni ambiciona ser un foro de información, de reseña, o de descubrimiento de nuevos datos, solo ser una puesta en común de sentimientos sobre diferentes sonoridades, entonces Piazzolla tiene mucha cabida aquí. Por esa visión personal lo traigo. Astor PiazzolaQuinteto Tango Nuevo - Adios Nonino Si en alguna entrada anterior mencioné al genial compositor argentino, casi siempre fue respecto a la renovación de la tradición musical y a no quedarse anclado en el pasado, representando las tradiciones cual teatro de marionetas. Este hecho es quizá lo que más define a Ástor Piazzolla, que no es indiferente allá por donde pasa; en Argentina fue odiado y en momentos vitoreado, siempre por sectores claramente diferenciados. En su momento, y como cuenta él en una entrevista, era odiado, no formaba parte de ninguno de los dos bandos, ni era música clásica, ni era tango: “Sí, es cierto, soy un enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires. Somos muchos los que queremos cambiar el tango, pero estos señores que me atacan no lo entienden ni lo van a entender jamás. Yo voy a seguir adelante, a pesar de ellos.” Contaba también, ruborizado, a raíz del hecho que más le marcó la carrera – asistir a clases de la profesora Nadja Boulanger en París – cómo llegó a ese sonido tan característico suyo: Piazzolla había llegado hasta allí debido a una beca del gobierno francés tras ganar un certamen de composición, en 1954. Con arduo trabajo Ástor deambulaba entre las nuevas corrientes estilísticas, pero cada noche volvía al Night Club a tocar tangos. Fue entonces cuando la profesora le preguntó sobre que instrumento era el que dominaba. Y a Piazzolla le pasaron mil cosas por la cabeza…Pero, por suerte, no se avergonzó de su labor como bandoneonista, y se sinceró, hecho que cambió el curso de su carrera musical. La maestra le pidió que abandonase todo lo que hacía, que eso no era Ástor Piazzolla, y en cuanto llegó con nuevos escritos que reflejaban el verdadero interés y sonido Piazzolliano, le dio la bendición: "Astor, sus obras eruditas están bien escritas pero aquí está el verdadero Piazzolla, no lo abandone nunca." A partir de ahí se sintió con fuerzas para tirar del lastre que le suponía ser el renovador del tango, para unos, y el asesino, para otros. Y entonces, una vez conocida su misión, empezó a considerar su sonido como “música contemporánea de Buenos Aires”. Fuga y misterio
Técnicamente Piazzolla, logró aunar bajo el pretexto de la renovación del tango tradición y vanguardia; en una época en que por sus convicciones era un grano de arena en un desierto de nuevas tendencias y una lucha encarnizada por separar cada vez más la música del pueblo, el compositor porteño luchó, no solo por mantener viva la llama del tango, sino por elevarlo a música culta, clásica o como se le quiera llamar. Aportó también una novedad importante respecto al tango, y a las formaciones clásicas de cámara: introdujo la guitarra eléctrica en sus conjuntos que, comenzando por el Noneto y derivando en el Quinteto, mantuvo siempre este instrumento en la órbita del sonido Piazzolla. Ahora quizá tenga mucho más apoyo mediático y mayor número de devotos, porque bástese que muera alguien para dejar de odiarlo y adorarlo, pero su música sigue reflejando la intención de alguien que nada contra corriente, una suerte de profeta al que nadie creían y que ahora se demuestra que estaba en lo cierto, pues los que lo criticaban ahora lo veneran. En la actualidad el catálogo de grabaciones de Piazzolla es inabarcable, incluso no está claro, debido a que en su momentos muchas de las grabaciones eran “piratas” debido al conflicto que creaba dicha música y a que ninguna discográfica arriesgaba lo más mínimo por la música de este “loco”. Fieles intérpretes de su música son personalidades de la talla de Gidon Kremer o Yo-Yo Ma, o agrupaciones como el Kronos Quartet, por no hablar de tantas y tantas publicaciones, con Ástor al bandoneón, junto a músicos tan importantes como Gerry Mulligan o Gary Burton. Al menos, quedémonos con eso, con su música, que está lejos de esos conflictos y posicionamientos, es la expresión pura de alguien inexplicablemente incomprendido y que ahora sonreirá diciendo: “Estaba en lo cierto.” Astor PiazzolaLibertango Todas las entregasJavier Jiménez Rolo
Comentarios (3)
unas semanas
3
Jueves, 19 de Noviembre de 2009 17:46
Cáceres en tu mano
Buena manera de volver....con Mr. Piazzola. Los raretes seguidores de la eugenesia te han echado de menos......saludos che.
piazzola
2
Jueves, 19 de Noviembre de 2009 09:11
Ché Guevara
Un argentino en estas tierras se ha emocionado al ver este capítulo eugenesico....gracias Javier
Pues sí
1
Jueves, 19 de Noviembre de 2009 00:36
pedroo
Claro que sí: estaba en lo cierto. Pedazo de músico, pedazo de compositor. Inconmensurable.
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