Eugenesia musical. Antony & The Johnsons |
Vocal(Música para los amigos I)Tenía muchas ideas a cerca de qué música podía ilustrar este término, sin caer en la redundancia del juego vocal como elemento a reseñar. Quería algo que sugiriera, no enseñara. Y se me ocurrió algo que, aunque posiblemente manido estos días, por la recién otorgada fama catódica, podía ser símbolo de esto. Insinuar, no mostrar. Esto es, para mí, la característica más importante de Antony and the Johnsons, un suspiro no llorado hecho canción en la voz de Anthony Hagerty, líder y alma máter de la formación. Los conocí mediante la canción Cripple and the Starfish, procedente del disco homónimo con el que hicieron su debut en 1998, por medio de un amigo, como casi siempre, por pura coincidencia.
Pero me marcaron aún más al encontrarme casi casualmente con el segundo disco de su carrera, y el que le dio la explosión mediática, I’m a bird now, publicado en 2005 bajo el sello Secretly Canadian. Este trabajo, en que la melancolía es la línea argumental y su santo y seña – como puede verse en canciones como Man is the baby – pero sin caer en la edulcoración gratuita, Hagerty casi en ningún momento saca a relucir ese milagro que es su voz, ya que tanto él al piano, como la banda, compuesta por una sección de cuerdas, guitarras y una sutil percusión– procedentes de la formación Black Lips Performance Club, anteriormente creada por Anthony– usan transiciones musicales en las que la tensión crece y se elimina sin producir ningún daño, sin ningún proceso artificial, tan habitual en la música de nuestros días; se genera y destruye– como en el corte que abre el disco, Hope There Someone– por sí sola, y esa naturalidad es la que confiere al tema, y en general al disco, de una cualidad de obra completa, circular y autosuficiente. Tanto este tema como Bird Guhl, corte que cierra el álbum, ilustran como si de pinturas impresionistas se tratara, estados de ánimo similares en los que te sume la música pero situados al principio y final del disco, y al hilo de antes comentado, le dan esa coherencia tan difícil de encontrar últimamente. Es limpio, inmaculado, casi aséptico si no nos atenemos a las emociones expuestas en las letras, como se denota en My lady story, o Free at last, aludiendo a la temática transexual expuesta por Hagerty en muchas de las canciones, por ejemplo, For today I’m a boy , en la que habla del sueño de crecer y convertirse en mujer; de ahí el dolor que se transmite y de ahí parte de la fama acumulada por el grupo, en parte por la letras y la estética andrógina, en parte por la admiración pública de grandes y célebres artistas, como pueden ser Lou Reed, a quien se deben en parte como protector, y la colaboración de artistas de peso como el citado Lou Reed, Rufus Wainwright, Devendra Banhart o Boy George, con quien canta You Are My Sister, probablemente la más popular del disco. Elementos extramusicales aparte, la tónica del disco es la unidad y cohesión antes expuesta, y la (tristemente poco habitual) interacción exquisita entre la belleza de las líneas vocales y los arreglos de la banda, que desisten de ser un mero acompañante, para convertirse en partícipes plenos de este pequeño “milagro”, consiguiendo ser desde un colchón en que la voz repose, como ocurre magistralmente en Spiralling, hasta el perfecto interlocutor cuando la fuerza de las letras lo requiere, como en la citada Hope There Someone – dándole un peso y una trascendencia al resultado final en que las palabras sobran. Tan solo hace falta escuchar y disfrutar. Escucha Antony and the Johnsons. + entregas de javier Jiménez Rolo.
Comentarios (1)
ME ENAMORÓ SU VOZ
1
Martes, 21 de Abril de 2009 19:07
marissa
Yo me enamoré de su voz la primera vez que le escuché en un anuncio de tv. Hoy he visto el video de la canción "Hope there's someone", lo recomiendo, no tiene nada que ver con el anuncio. Gracias Javier.
Agrega tu comentario |