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Cerril Bici

No sé qué ha pasado, aún no me lo explico, pero al ilustrísimo ayuntamiento cacereño le han entrado unas prisas por implantar el transporte en bici que hace peligrar la salud pública. En efecto, según leo en el Extremadura, planean inaugurar el sistema nada más y nada menos que…¡dentro de un par de semanas!

Conste, antes de nada, que a mí lo de ir en bicicleta por la ciudad me parece, a la par que romántico, práctico y genial. También es verdad que hay una asociación cívica en Cáceres que lleva meses tratando de que la iniciativa no pierda su impulso inicial y supongo que habrán presionado con su incesante actividad para que la cosa tira para adelante. Y también vale que la gente ya se está poniendo pesadita con esto del cambio climático y que nos han hecho creer que si los mangurrinos dejamos el coche, pues igual frenamos el calentamiento global… crédulos hay en todos lados. Vale todo esto, reconozco que los factores anteriormente citados tendrán su peso y habrán empujado a nosequién (no me veo yo al concejal ideando esto…) a implantar cuanto antes el transporte bicicletuno. Pero…

- ¿Seguro que la mejor época para dar publicidad al transporte en bicicleta e implantar su uso es diciembre?

- Teniendo en cuenta cómo se conduce en Cáceres…¿alguien se ha parado a pensar que, sin un carril bici segregado de la carretera por el centro de la ciudad, la seguridad de los ciclistas corre grave peligro? Derivado de esto: ¿Algún valiente se atreve a conducir su bici por la zona de la fuente luminosa, la “rotonda” de la Cruz, la calle Virgen de Guadalupe o Gil Cordero en hora punta o de tráfico fluido?

- ¿Las señales de tráfico, los semáforos y, sobre todo, la pintura del asfalto -uno de las principales causas de caídas en motos y bicis- están adaptadas a otra cosa que no sean los coches? No, no y más que no. Para más inri, tengamos en cuenta la escasa adherencia de la pintura del asfalto cuando llueve… por favor, pero si es que resbalan hasta los pasos de cebra cuando vas con zapatos. Y en diciembre y enero lloverá, digo yo, y se mojará la calle por las noches con el rocío…

Considerando todo esto, creo que el nuevo sistema de transporte en bicicleta va a estar plagado de suicidas y bohemios, y gente con seguros de vida millonarios, y amantes del riesgo, y…

Bromas a un lado, no se han hecho bien las cosas. Primero esta el número uno, luego el número dos… Primero está la construcción de un carril bici, que los conductores se familiaricen con él y que todos sepamos cómo ha de usarse -no para aparcar, no para andar tranquilamente…- y luego, luego, se implantaría el sistema de alquiler de bicis. Pero, así, no.

A ver qué pasa.

Amanece, que no es poco…

Hace ya una semana que asistí a un concierto del Play! Cáceres en un local mangurrino. El concierto, todo sea dicho, estuvo muy bien, al contrario de lo que viene siendo el resto de la programación, plagada de grupos creados para la ocasión que rascan guitarras como pueden, versionan todo tipo de temas de la manera más patética posible, intercambian miembros para formar más grupos y cobrar de más lados… en definitiva, un cóctel de músicos-funcionarios (esa figura tan típicamente extremeña) que ya no saben qué inventar para vivir más del cuento.

Como decía, el concierto mereció. Pero el verdadero espectáculo llegaría al poco de empezar la música: apareció la señora Flores, Leonor Flores, ésa que hasta hace poco le sacaba la sangre (literalmente hablando) a algunos en un centro de enfermería. Fue entrar la buena de la consejera y empezaron a manar, surgidos de la nada, una prole de musiquillos dispuestos a no dejar que la doña pagase ni una cerveza. Supongo que todos fueron avisados vía sms, pues las redes de estos chupósteros de tres al cuarto ocupan a buena parte de los cacereños aburridos.

Apoteósicamente lamentable fue la actuación de algunos en concreto, destacando un provinciano guitarrista -escoltado por un afable librero-, peinado a lo Anasagasti, que se las da de musicazo y que va dando lecciones por ahí de cómo estudiar y hacer música. El hombre no cabía en su gozo estando, como estaba, dándole la murga a Leonor que, por otra parte, cada día se gusta más. Está hasta más joven, oye, menudo tipazo. Joder, esto es politicoterapia.

Lo peor de todo es que el sistema funciona. Si no, no hay más que ver quiénes tocan en el Play!, quiénes tocarán en el próximo mercado medieval, quiénes reciben subvenciones y quiénes tocan en los camiones de la Junta, por poner algunos ejemplos. A cierta parte de la población, alguien debería explicarnos como hemos llegado a tener este despropósito de consejera. Pero es que, buena gana… ¿Quién ha elegido los grupos? ¿Quién ha elegido los bares? ¿Quién ha decidido -dado que el caché es el mismo para todos los grupos- qué formaciones tocan dos veces y cuáles lo hacen el triple -que hay casos…-? Respuesta oficial: una comisión de expertos. Respuesta de verdad: el célebre pelapipas de la Tortuga Producciones, una empresa privada a la que han adjudicado de forma arbitraria, para regocijo de sus bolsillos, la organización de esta sinvergonzonería. Son tan caraduras estos tortugos que hasta han contratado a la mayoría de sus propios grupos, a los que representan en tanto que son una productora independiente. Esto se llama autocontratarse con dinero público, por decirlo suave…

En fin, esto es un no parar… Una vergüenza que nadie denunciará, por dos razones muy simples: la imensa mayoría de sectores -músicos, representantes, salas de concierto…- y personas implicadas ya viven de sus pelotilleos con la Junta; los que no, no piensan quejarse para hacer esto legal y transparente, esperan su oportunidad -cerveza por allí, genuflexión por allá- para vivir del cuento. El resultado: nadie dice nada. Los que hablan, como siempre, será tildados de resentidos.

Y, hostias, que si ustedes tuvieran -que no sé si los tienen- los datos de que dispongo, pegarían un respingo, porque, por lo bajo, aquí se están comentiendo varios delitos gürtelianos: prevaricación descarada, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias. Y no son cuatro perras de las que hablamos, son cientos de miles de euros y muchas ilusiones de gente honrada y currante -desde artistas a hosteleros- que no ve la posibilidad de trabajar en su tierra sin transigir con bajadas de panatalones y coacciones diversas.

Al final, los de siempre siguen haciendo lo de siempre.

Qué lastima.

El negro de Torreorgaz

Sí, señores, en Torreorgaz hay un negro. Entiéndase aquí la palabra como aquel que escribe para el lucimiento o provecho de otro. Me explico:

Han salido los celebérrimos quintos mataburras a la palestra haciendo pública una nota de prensa en que asumen las responsabilidades (faltaría más, no te jode) y piden perdón por lo sucedido. Además, se comprometen a trabajar con las asociaciones de protección animal y, para más inri, exigen que se les dé una oportunidad para demostrar que de los errores se aprende, bla, bla, bla… Lo más curioso, y aquí es donde viene el negro, es que hacen gala de un dominio de la dialéctica que, desde luego, no concuerda con el subdesarrollado nivel mental que caracteriza sus actos. Si no, lean la nota de prensa y díganme; prefiero no copiar nada y que lo lean en el artículo que he enlazado más arriba. Por otra parte, veremos a ver en qué queda la sanción a estos cafres. No quiero pensar mal, ojalá les caida un año de reformatorio a cada uno, por lo menos.

Digo yo que meter a uno de estos payasos en una protectora de animales es como meter un pederasta en una guardería, pero se supone que así se rehabilitga la gente, haciéndola reflexionar y entrar en contacto con sus víctimas. Esto de la re-inserción y demás, sin ánimo de contradecir a ningún movimiento cristiano en pro de los arrepentidos, me parece una gilipollez de un tamaño equiparable al de la hipocresía de la moral y las acciones sociales del capitalismo. Es una cosa de post-modernos a los que no les ha tocado sufrir ninguna barbarie. Yo, muy atrasado en mis juicios, como los quintos, soy más de soltar un par de hostias a tiempo.

Por eso, y desde hoy, les invito a formar parte de la recién creada Asociación en Defensa del Poder Pedagógico y Terapéutico de las Hostias, la cual, si ustedes lo reclaman, abrirá su página web y todo lo que sea menester inmediatamente.

Los tontos y los quintos

Nos despertábamos el sábado con la noticia, por llamarlo de alguna manera, de la muerte a ostias de una burra en Torreorgaz, perpetrada por los “quintos” de la localidad. Hoy ya han prestado declaración los acusados de propinar la paliza al pobre animal. A ver en qué queda todo esto.

Dejando a un lado lo que suceda, que, tediendo en cuenta que los sujetos tienen 17 años, se quedará en una leve multa que sufragarán los padres, hemos de preguntarnos qué pasa. ¿Cómo unos niñatos de pueblo pueden ensañarse de esa forma con una burra y ritualizar la matanza? ¿Qué resorte subdesarrollado y anormal salta en sus cabezas para que, en lugar de liarse a palos entre ellos y librarnos de un buen número de tontos y sinvergüenzas para la sociedad, decidan ese tipo de disfrute? Y no me vengan ahora los anti-taurinos y demás, no es lo mismo; entre otras cosas porque en la tauromaquia está castigado hacer sufrir más al toro de lo estrictamente necesario para sacar adelante la corrida. No digo que me parezca bien o mal, digo que no es lo mismo. Y lo digo porque ya han salido los de los toros, mezclando churras con merinas, o burros con toros, en este caso. Los quintos, y no quiero dar muchos detalles, mataron a la burra a patadas, puñetazos… e introduciéndole un palo por el recto. Este ensañamiento, el disfrute sádico de ver sufrir a un animal a pocos centímetros de uno, es propio de psicópatas y de gentes que se merecen 15 años de cárcel. Y permanecer atados a un chip localizador el resto de su vida para que algunos nos apartemos de la acera cuando se nos crucen.

Ahora dirán que estaban borrachos, o drogados, o yo qué sé. Es lo que tiene la justicia española, que en lugar de agravante (como en los accidentes de tráfico), considera la embriaguez como un eximente de cierta parte de resposnabilidades en este tipo de asuntos.

Lo que más le entristece a mi alma rural de todo esto es la elección de animal. Es inaceptable en todos los casos, pero en el de un burro…  pero aún. Un animal que lleva siglos ayudando al hombre en sus tareas agricultoras, que es noble y trabajador, que es un miembro más de una familia de campo… Me entristece mucho, porque esto no debería pasar en ningún sitio, pero menos en Extremadura, y menos en un pueblo. ¿Hemos olivadado lo que somos y lo que fuimos? ¿Hemos olvidado qué es -la tierra y sus animales- lo que nos hace ser como somos? Que unos delincuentes maten a una burra no quiere decir que todos seamos cómplices, pero si -y ahora es cuando salta mi vena talión- supieran que el pueblo se les iba a tirar encima y hacerles una décima parte de lo que ellos le hicieron al animal, se hubieran cortado.

Si hubieran quemado un coche, el dueño les habría dado cuatro tiros. Si hubieran quemado un contenedor, el Ayuntamiento habría salido rápidamente a pasar la lista de cobro. Si hubieran quemado una bandera de España (eso pasó en mi tierra hace unos años), las puertas de la cárcel estarían encantadamente abiertas para defender el patriotismo. ¿Pero a los burros? ¿Quién defiende a los burros?

Cáceres News

Como casi siempre hablo mal de todo el fregao de la capitalidad cultural europea y la parafernalia que lo rodea, hoy quiero hacer lo contrario.

Resulta que, por casualidad, acabé en www.caceresnews.com y vi la nueva campaña de marketing que Cáceres ha llevado a cabo para extender sus apoyos entre la gente de a pie. Se trata de un vídeo en el que dos conocidos presentadores televisivos nos hacen partícipe del merchandising del 2.016. La verdad, está gracioso. Es de lo más ingenioso que se ha hecho por aquí en mucho tiempo.

Al hilo de esto, ya han saltado los apocalípticos de siempre: que a quién se le ocurre gastarse el dinero en esto, que qué pasa con los parados, que estamos en crisis… Y digo yo, como en un artículo anterior, que si hay que paralizar el país hasta que el último albañil tenga trabajo en cualquier obra de arte de la especulación y el pelotazo.

Y es que, con Pavón y Vela en estado de suma tranquilidad, esta ciudad es un coñazo y no tenemos de qué hablar. Mientras esperamos que alguno haga alguna aparición estelar, como las de Ibarra, nos tendremos que confomar con ver el vídeo de Cáceres 2.016 y esbozar una sonrisilla.

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