Y pasó el Festival del Oeste
Domingo, 5 de Julio de 2009 por rauljg
Y pasó el Festival del Oeste. No hubo indios ni vaqueros como muchos creían. Buen rollo, mejor ambiente y bestial rock&roll. El I Festival del Oeste, el que surgió fruto de la pataleta de Ángel Romero (A Vallekas Producciones), promotor de Extremúsika, festival éste que nació, creció y se educó en Cáceres pero que su padre decidió que debía independizarse en Mérida porque por allí cree que llueve menos. En fin, que llegó Krea Producciones, cogió del brazo al Ayuntamiento y se sacaron de la manga un buen festival de rock, a la altura del Extremúsika y con un formato prácticamente idéntico en organización y buenas bandas. O séase, que para los nostálgicos del festival anterior fue más de lo de siempre pero con distinto nombre fiscal.
85 bandas de rock, punk y heavy, 17 formaciones con sello extremeño, grupos de versiones, acampada libre, mercadillo, barras y puestos de comida, 1.200 metros de sombra que aliviaron el calor en el recinto, aunque la queja general ha sido que fue insuficiente el espacio habilitado para tal fin, y excelente trabajo de los cuerpos de seguridad y efectivos sanitarios que cubrieron el evento. En definitiva, buen balance organizativo en este aspecto.
Lo peor, que quizás ha nacido en un momento poco propicio para la creación de un nuevo macro festival cuando se está demostrando el descenso que están sufriendo a lo largo de este año festivales consagrados del panorama nacional. Una fórmula, como opinión personal, era la de haber dado la opción a la gente de adquirir entradas por días, y no obligar a todos a la compra del bono para las tres jornadas. Hay gente que trabaja, “pos pá un rato cada día, paso del bono, no voy”, luego el que tiene que venir de fuera y llega el viernes por la tarde cuando deja de currar, “uf, mientras llego y todo y encima la gasofa, me arruino, paso del bono, no voy”, o está el que sencillamente “los tíos que tocan el jueves me importan un güevo, pero a los del sábado iría seguro”, pero por el jodido bono este menda pos no va. Pues eso señores, con esto quiero decir que abran el abanico de posibilidades, ganaremos más todos. De hecho está fórmula ya se puso en práctica el último día, cuando ya tenían la soga al cuello, y pusieron a la venta entradas individuales a 40 pavos que hicieron subir un poco el nivel de asistencia. Hay que ir pasito a pasito y no querer ganar todo desde antes de empezar, hay que ofrecer posibilidades a todo el público, máxime cuando este es un festival para gente que ya curramos y tenemos responsabilidades, no para quinceañeras bisbaleñas que disponen de todo el tiempo del mundo para no hacer nada.
En fin, a otro tema que me pierdo.
Según fuentes de la organización en declaraciones evaluativas del evento a diferentes medios de comunicación, el cómputo global ha sido positivo, la asistencia de público por días fue in crescendo desde en torno a los 4.000 de la jornada inaugural hasta los 6.500 del último día de conciertos. Hubo público de Talavera de la Reina, Madrid, Barcelona, Salamanca y por supuesto Extremadura.
Acompañó el buen tiempo en las tres jornadas, sol abrasador durante las actuaciones diurnas donde se alcanzaron máximas de 34 grados y bochorno pegajoso en las largas noches y madrugadas, siempre sofocado por la incombustible cerveza, patrona por excelencia en cualquier concentración rockera. Y no cayó ni una gota del cielo, quizá porque el patrón de los agricultores extremeños este año no tuvo mano en la organización. Bien para unos, mal para otros, que le vamos a hacer, es lo que tiene la vida, que nunca estaremos de acuerdo al unísono con lo que ella nos brinda.
Tres escenarios, en mi opinión excesivo para un festival que arranca de cero, dos de ellos bautizados con los nombres de míticas leyendas del rock mundial, escenario Hendrix, en honor al inigualable genio zurdo Jame Marshall Hendrix y a su Fender Stratocaster, el Escenario Bon Scott, homenaje al increíble ex-cantante de AC/DC Ronald Belford Scott, y el tercero en discordia y el menos frecuentado por el público y por lo tanto el que tenía que haber sido sacrificado, el escenario Hípico, nombre con el que se conoce el recinto de celebración del festival y en el que no caben más explicaciones.
En lo referente a las actuaciones, en breves pinceladas y en orden cronológico, el plato fuerte de la jornada inaugural fue Barricada, según sus seguidores, en su línea, un gran concierto aunque se empiezan a notar las cuerdas cansadas de voces y guitarras. Después llegaron Sherpa y Obús que arrastraron a un buen número de seguidores. Con menos repercusión y poco público, debido principalmente al intenso calor de las tres de la tarde, pasaron por el escenario De Ninguna Manera, Kaxta, K-tólicos, Dedo Corazón y Cross Ahead que se dejaron la piel y demostraron que el rock y el heavy regional está en muy buen momento.
El segundo día se esperaba con impaciencia la actuación de Barón Rojo, el grupo nacional de heavy y rock más influyente desde su creación allá por el inicio de los ‘80 de la mano de los hermanos de Castro y hasta día de hoy. La organización estuvo intentando hasta última hora conseguir reunir a la formación original de la banda: Carlos de Castro, Armando de Castro, Hermes Calabria y José Luís Campuzano “Sherpa”, pero no pudo ser, objetivo que sí se consiguió en el pasado Festival Metalway de Zaragoza, el 20 de junio de este año. El clásico grupo madrileño no defraudó en el escenario Bon Scott demostrando que las nuevas incorporaciones que acompañan a los hermanos de Castro son auténticos barones, Gorka Alegre al bajo y a la voz y Rafa Díaz a la batería.
Otro de los platos fuertes de este segundo día fue la actuación de la formación argentina de heavy metal, Rata Blanca, veteranos en estas lides, pues llevan batallando a golpe de buenas guitarras y batería atronadora desde 1.985, año en el que dos jóvenes Walter Giardino y Gustavo Rowek tuvieron la fantástica idea de dedicarse al heavy metal. Venían a Cáceres a enseñar su nuevo trabajo, disco de doce temas que la banda presentó el pasado 5 de junio en el Estadio Luna Park de Buenos Aires después de llevar varios meses recorriendo la geografía americana en una gira de presentación del mismo. Su actuación no dejó indiferente a nadie, seguidores y público en general.
Para la jornada de clausura, todas las miradas estaban puestas en la legendaria banda de hard rock sueca, Europe y su indiscutible líder Joey Tempest. El grupo formado a mediados de los ‘80 y considerados por la crítica internacional como una de las formaciones más importantes del hair metal formadas fuera de los Estados Unidos y Gran Bretaña, puso el colofón a media noche en todo el recinto hípico. Se les esperaba como agua de Mayo, después de que el agua de Abril del año pasado en el Extremúsika los mandara de vuelta a casa sin apenas despeinarse sus lacias melenas nórdicas. Buen sonido y espectáculo que demuestran que las viejas glorias nunca mueren en este mundo del rock.
Barbarroja o los míticos Asfalto, junto a los inagotables Burning liderados por Johnny Cifuentes y su chica de ayer de la mano, junto a otro puñado de buenos grupos culminaron uno de los días más esperados de todo este I Festival del Oeste. Que la fiesta continúe por siempre jamás.
¡LARGA VIDA AL ROCK!
No piensan las cosas.
Los bonos….imagino que facilitan las cosas a la organización y blablabla, pero es ridículo. yo era del grupo de “los tíos que tocan el jueves me importan un güevo, pero a los del sábado iría seguro”, pero por el jodido bono este menda pos no va….pues eso…..no fui…..
La difusión del Festival fatal…..hasta presentaron el Festival en el Corte Inglés de Badajoz….
Las fechas….puessssssss menos mal que está haciendo el verano que está haciendo. si nos pillan hace 3 años….más de una insolación y golpes de calor iba a haber….
En fin……que la II, si la hay, esté mejor planificada, mejor difundida y piensen un poco en el espectador, que al fin y al cabo, es el que paga y por el que se hacen este tipo de eventos.
Saludossss
No me vuelve loca el rock, pero quiero felicitar a los creadores de caceresentumano.com por la incorporación de Raúl. Me ha gustado mucho como escribe y el interés y la pasión que pone. ¡Enhorabuena!
Que te gsute la p ropuesta musical o no se puede discutir. Que no era rica, parecía evidente desdd eque se fueron confirmando grupos.
Que para pasarlo bien el primero debe ser uno mismo, es verdad. Pero…
No hubo ningún ambiente, por escasez de público, y eso de que fue un éxito según los organizadores, no se lo cree nadie.
Para la gente que acudió sobraban escenarios, carpas y hasta camareros (lo nunca visto).
Hay que enriquecer la propuesta. Traer otros grupos con más tirón. Adelnatar las fechas… y todo lo que se nos ocurra. Pero así no puede seguir, porque debe de haber sido un fracaso para alguien. Si los organizadores están contentos es porque ellos habrán cobrado lo mismo sin depender de la aceptación o no del evento.
Mucho que mejorar (o abandonarlo definitivamente).
Felicidades a Raül. Creo que el artículo está muy bien y desde un punto de vista muy neutral. En ningún momento va a favor de la organización ni en contra, da puntos a favr y en contra. solo se le nota que le gusta el rock. Analiza el formato del festivl dl oeste desde un punto vista objetivo. la verdad, yo que lo he vivido de sol a sol, comparto practicmnt eel articulo. como bien dice raul sobraban muchas cosas, faltaban otraas, poco publico pero buen ambiente. yo tb pienso que tenemos que mantenerlo y q no ha yegado en una epoca buena, pero asi es como se demuestra si las cosas valen o no y esto para Cáceres es fundamental.
Saludosssss. Sigue informandonos raul con artículos tan buenos!!
Long live to rock!