Obama, Premio Nobel de la Paz
Martes, 15 de Diciembre de 2009 por rauljg
Otro premio más que en mi opinión se devalúa, pierde prestigio.
Ha pasado de ser un acontecimiento mundial importante donde más que el galardonado en sí importaban los méritos por los que a éste lo habían llevado a conseguirlo, a dar un cambio radical, que espero no sea definitivo, donde parece haber primado lo mediático, lo que vende, vamos, lo que está de moda. Al menos esa es mi interpretación y resignación ante la concesión del prestigioso Premio Nobel de la Paz a Barack Hussein Obama, cuyo único mérito, irrelevante en este caso concreto para alcanzarlo, debe haber sido su Certificado de Autenticidad como Presidente de los Estados Unidos.
No creo que tener un concepto diferente de como hacer la guerra sea mérito suficiente para ganar un Nobel de la Paz, como no creo que en once meses de mandato dé tiempo a hacer la paz. Estoy de acuerdo de que la agresividad imperialista de Bush por justificar las guerras no tiene nada que ver con la diplomacia en que Obama las justifica, pero ese hecho, el de justificar una guerra aunque sea pintándola de mil colores, creo que es más que suficiente para la no concesión de un Premio Nobel de la Paz, es que parece contra natura justificar y defender algo y premiarte con un galardón que promulga justamente lo contrario.
Al recibir el premio en Oslo, Obama dijo que “la violencia no puede erradicarse y que a veces es necesario que los países vayan a la guerra para proteger a sus ciudadanos”. Pues muy bien señor Presidente, en su línea, diplomático discurso para, como decía antes, justificar las guerras, pero repito, palabras para mí más que suficientes para reconocer que la decisión del jurado este año ha sido una auténtica equivocación.
Y todo eso coincidía en el tiempo con el envío de nuevas tropas estadounidenses a Afganistán, bajo la excusa cansina ya hasta la saciedad de que se hace para luchar contra el terrorismo. No confundamos a la gente, se van a la guerra, a seguir dando de comer a la industria armamentista en la cual Estados Unidos es una gran potencia con sede central en Washington y numerosas franquicias en Sudamérica, Ásia o África, en diferentes países de estos continentes empobrecidos que no pobres, pues son seguramente los más ricos del mundo donde la desfachatez de las grandes empresas se lleva todo, explotando sus recursos hasta el límite sin ley ni orden que lo controle y contaminando las zonas hasta condenar a muerte a sus moradores.
Además, creo que el actual ganador del Premio Nobel de la Paz, con tan sólo once meses de experiencia (fíjate tú que portento), prometió en su campaña que lo llevó al trono desmantelar las bases de Guantanamo donde los presos políticos no tienen derecho a juicio ni trato humanitario, y a día de hoy creo que siguen abiertas y despachando pijamas indiscretos. Y es más, en los once meses de vida pública ha aprobado creo recordar dos aumentos en partidas del presupuesto de los Estados Unidos para financiar las dos guerras que tiene abiertas. Aberrante.
El Nobel de la Paz es algo totalmente contrapuesto a todo este circo mediático que se ha querido promover este año, este M É R I T O para mí es sólo otorgable a quien evita que los niños no se mueran de hambre, a quien consigue que la gente no muera de enfermedades evitables, a quien lucha por que no falte un plato de comida en ningún hogar, a quien defiende a las minorías étnicas y lucha por sus derechos como seres humanos, a quien promulga que la igualdad de las razas y de las condiciones sexuales sea un hecho legal. Para mí, el Nobel de la Paz es S Ó L O otorgable a toda esa gente anónima que libra sobre el campo de batalla una lucha diaria por los más desfavorecidos y hacía donde los personajes públicos, donde se incluyen los políticos, no quieren mirar.
¿De verdad creemos que puedan compartir mesa y mantel Martin Luther King, Mahatma Gandhi, la madre Teresa de Calcuta, la defensora de los indígenas oprimidos Rigoberta Menchu o el defensor de las libertades y derechos de los negros en Sudáfrica Nelson Mandela con Barack Hussein Obama? Yo creo que no.
Si yo fuera la gran Rigoberta, devolvía el premio (ahora se hace así ¿no?).
¡Saludos desde el barrizal!
Raül Jurado Gallego.
