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Un concepto de ciudad

Agosto de 2010.

Las obras de rehabilitación del Hotel Atrio Relais & Châteaux es un tema polémico en la actualidad de nuestra ciudad.

Esta Web quiere aportar argumentos en todas direcciones que lleven a la reflexión y publica dos artículos de opinión sobre este acalorado debate.

Ir al artículo de Miguel Narros "La revitalización o la protección del patrimonio arquitectónico"

Un concepto de ciudad.

Hotel Atrio, Plaza de San Mateo de Cáceres

Hilario Bravo. 15 de agosto de 2010.

Uno, que siempre ha sido de la opinión de que las Artes son más puras cuanta menos gente y menos instrumentos y leyes intervienen e interfieren en ellas, ha creado su propia pirámide ideal.

Es así que la poesía –ni siquiera se necesita un papel y un lápiz para crearla— ocuparía la cúspide, el piramidiom. Por ello, y siendo consecuente con la idea propuesta, la arquitectura quedaría en la base de la pirámide, a la altura de la tierra, esa misma tierra a partir de la cual se construye; pero también es el arte que utiliza esa inmensa excavadora repleta de legislaciones, materiales, empresas asociadas y la que más gente, sueldos, intereses… y especulación, en definitiva, arrastra.

La arquitectura está tan prisionera de sí misma como lo está el cine: todo ese tumultuoso cúmulo de esfuerzos, materiales e intereses dan como resultado una película… pero todos sabemos lo tediosa que puede llegar a ser una mala película. Y, más que tediosa, sería especialmente indignante si tratásemos de colar, por ejemplo, una secuencia de “El padrino” (1972) en “El acorazado Potemkin” (1925) conservando, eso sí, el blanco y negro, reajustando el vestuario y todo aquello que se pueda inventar en el intento de actualizar el pasado y, de paso, de convencer a los demás de lo genial que es uno.

Dos películas como obras maestras, sí. Pero dos obras maestras que conservan cada una en sí la dignidad de su propio círculo, de su propio tiempo, de su edad, de su mensaje y de su huella que seguiremos estudiando como motivo de inspiración. Aquí no ha de ponerse en duda la validez de los proyectos, sino la intromisión de unos en otros.

Hotel Atrio, Plaza de San Mateo de Cáceres

El concepto de ciudad dicta un espacio humano donde se vive y se convive, y en el cual la belleza, la armonía y, por supuesto, las prestaciones priman por encima de cualquier otra consideración. Es curioso que, en este nuestro ámbito más admirado y mejor conservado, se nos quiera hacer colar un elemento del siglo XXI por una habilitación, rehabilitación, reconstrucción, remodelación o cualquier otro tecnicismo que sea uno capaz de lucubrar.

No ha de ponerse en tela de juicio, por esos tecnicismos, si una obra se ajusta o no con escrupuloso respeto a la legislación vigente, porque para ello tenemos a quien sabrá revisar el P.E.R.P.A.C.C. (Plan Especial de Protección y Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad de Cáceres) con la tan oportuna excusa de “estar obsoleto, tras veinte años de vigencia, ser demasiado restrictivo, etc.” Dudosa oportunidad para tamaña revisión, pero legal.

Y es que, todo ello no es una cuestión de legalidad sino de sensibilidad, como escribiera Jorge Benavides recientemente: “este tipo de proyectos más que de las normas dependen de la sensibilidad, más que de la técnica, del arte, de la cultura; más que del deseo de inmortalidad del proyectista, de la humildad con la que debe aproximarse a un producto cultural tan sensible como es el Patrimonio de la Humanidad en Cáceres”.

La arquitectura es la única de las artes que nos condena a todos los ciudadanos a convivir con ella día a día, buena o mala, querámoslo o no. Pero el problema no es tanto del artista que crea o del responsable que lo avala, cuanto del ciudadano que sanciona y al que se le quiere hacer creer que alterar al pasado es construir economía y futuro. Y es que, las ciudades, si queremos hacer de ellas un lugar en el que la belleza adorne la convivencia, han de construirse entre todos con el ritmo que nos dicta el tiempo. Ese mismo tiempo que ha de verse como una chinita tirada al estanque de la belleza en el que las ondas marcan el crecimiento lógico de las épocas: desde el núcleo fundacional al extrarradio de nuestro tiempo.

Hotel Atrio, Plaza de San Mateo de Cáceres

No se trata aquí del maniqueísmo de pertenecer a un partido político u otro. No se trata de atacar, cuanto de defender. Como tampoco nada se debe objetar a la creación de nuevas empresas, museos, etc. que dinamicen una ciudad como la nuestra tan poco dada al dinamismo. Nada hay que criticar a la creación de nuevos puestos de trabajo, tan necesarios, porque todos aplaudimos el esfuerzo de los empresarios y admiramos las ideas emprendedoras, ya que ello es lo que nos define como la ciudad que queremos transportar a 2016 y a todo el siglo XXI. Pero uno no puede quedarse callado cuando todo ello incide en la pérdida –solapamiento, si este término levanta menos ampollas, por tecnicismos que no quede— del patrimonio, es decir, del arte y de la cultura que nos define como cacereños y porque, además, con ello estamos luchando contra la parquetematización de nosotros mismos.

La ciudad se está equivocando al creer que Cáceres será Capital Cultural modernizando esas antigüedades, por escaso valor que a alguna de ellas se le quiera dar, pero por las cuales nos admira todo el mundo. Porque todo pertenece a un conjunto y a muchas épocas diferentes, pero muy bien definidas, y porque nuestra labor es la de dejarle a la posteridad nuestras inquietudes en el ámbito de nuestro propio círculo, conservando nuestro legado.

Lo malo de todo esto no es el daño al entorno, sino la inspiración que motiva la inconveniente agresión al pasado, por débil que éste sea, en aras de la glorificación de una insensatez que anima a otros a seguir habilitando, rehabilitando, reconstruyendo, remodelando o cualquier otro tecnicismo que sea uno capaz de lucubrar.

Ir al artículo de Miguel Narros - La revitalización o la protección del patrimonio arquitectónico.

 

Comentarios (2)
tecnocratas
2 Martes, 24 de Agosto de 2010 20:02
el contratante de la primera parte
Pues es verdad, que lo mismo dará solapamiento, rehabilitacion, restauración o su puta madre.... el caso es que lo que han hecho no pega con el entorno, pero ni con cola....
opiniones
1 Miércoles, 18 de Agosto de 2010 10:02
mangurrino
Esto es lo bueno de poder escuchar opiniones escritas con responsabilidad. los dos dan razones sufucicientes y hablando (escribiendo) se entiende la gente. A mi me parece que el hotel no pega ni con cola en el entorno y que este articulo en ese sentido tiene toda la razon. seguramente va a ser un mal comienzo para la las iniciativas privadas que puedan venir a partir de ahora en la parte antigua... que ahora no tiene vida

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