ECOLOGÍA. Golpe judicial a la contaminación transgénica de Monsantos |
Nota de prensa. 7 de septiembre de 2011 Los periódicos informaban esta semana del Golpe Judicial a la empresa multinacional Monsanto por su contaminación transgénica en los cultivos. Ha sucedido en Alemania. El apicultor Heinz Bablok y otros cuatro productores de miel se han pronunciado contra el Estado de Baviera donde se lleva cultivando maíz modificado trangénicamente desde hace años. Este maíz, MON 810, es modificado por Monsanto para producir unas toxinas que destruyan las larvas de la mariposa parásita. El productor Bablok produce miel para consumo propio y para la venta y, hasta 2005, producía también polen que comercializaba como complemento aliimenticio. En este año detectó ADN del MON 810 y proteínas trangénicas en el polen y en las muestras de miel de sus colmenas y concluyó que tales residuos hacían de sus productos no aptos para el comercio ni el consumo, por lo que llevó al Gobierno de Múnich a los tribunales. La sentencia señaló que si bien el polen derivado de una variedad de maíz trangénico no es un transgénico propiamente dicho, "los productos como la miel y otros complementos alimenticios que contienen dicho polen constituyen alimentos que contienen ingredientes producidos a partir de un transgénico" y que en calidad de ingredientes deben someterse al régimen de autorización. No exime de tal autorización, según el tribunal, ni el carácter internacional ni el fortuito de la aparición de dicho polen en la miel. El Tribunal de Justicia europeo también señala que la autorización obligatoria es independiente de la proporción de material modificado genéticamente contenida en el producto. Así, Bablok deberá solicitar permiso para comercializar su miel y su polen. No estaba en cuestión si el apicultor podía vender sus productos etiquetados como ecológicos, pero fuentes jurídicas deducen de la sentencia que la obligación de autorización del material modificado genéticamente impide que pueda comercializarse como "producto ecológico". Para el grupo de los Verdes del Parlamento Europeo, el caso de Bablok y la sentencia del TUE prueban que la coexistencia de cultivos tradicionales y transgénicos "es una falacia" porque "permitir el cultivo de transgénicos lleva claramente a la contaminación de cultivos no transgénicos y otros alimentos". Fuente: Periódico El País. Ricardo Martínez de Rituerto
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