OPINIÓN y SOCIEDAD. David Barcenilla. "Democracia gremial en Cáceres" |
David Barcenilla. 28 de mayo de 2011. Marco Marchionni es sociólogo y sindicalista de referencia mundial. Además, experto en asuntos de desarrollo comunitario. No quedé indiferente tras su visita a Cáceres, el pasado mes de abril, con ocasión de las II Jornadas de Participación Ciudadana. Nos dijo sin tapujos, que una buena parte de las ONG’s no representan necesariamente a la ciudadanía, sino que prestan servicios determinados y nos hacen confundir prestación de servicios con participación social, llegando a crearse redes que en muchos casos representan a empresas o intereses. Dicho esto por cualquier “catovi”, significaría ser colgado (figuradamente) del rollo o ser sometido al paseo de su deshonra por la Plaza Mayor, Pintores y Paseo de Cánovas, por “insolidario” o por “reaccionario”, según de qué lado se produjera el linchamiento. Lo cierto es que el interés general de los cacereños parece encontrar un espantoso sucedáneo en los intereses sectoriales, en ocasiones camuflando sectores productivos ajenos al interés general. La defensa del interés general está representada por el movimiento vecinal (o así debiera ser), que históricamente, junto a los sindicatos de clase consiguieron de las instituciones unos servicios públicos básicos y asequibles, un sistema de salud solidario y ejemplar y una educación gratuita de calidad. Los movimientos vecinales debieran tener hoy su peso real y no ser meros movimientos “florero”. Junto a ellos, la clase política de entonces (tanto la conservadora como la progresista) supo estar a la altura en aquéllos primeros años de la democracia. Qué pronto lo hemos olvidado... Los recursos sectorizados de la Administración ante las necesidades reales han quedado obsoletos y crean inseguridad. En el caso de los vecinos de una ciudad como Cáceres, la fragmentación social es un hecho. Por esta razón es fundamental la presencia del movimiento vecinal en los consejos sectoriales, que son órganos municipales de consulta. Tampoco se entiende que en los recién creados consejos de distrito, tenga el mismo peso el movimiento vecinal que la “asociación de cría del piojo verde” Quien diga actuar por el interés general no debe convertirlo en “su propio interés”. Debe eliminar las dudas en una población ya de por sí, fragmentada. Hemos perdido la visión global de las cosas y hemos olvidado mirar la realidad por encima de los intereses sectoriales o personales. Las Administraciones han debilitado durante los últimos 20 años a las AMPAS y a las asociaciones vecinales y éstas no se han adaptado a la nueva realidad laboral y familiar. Con la globalización estamos en todos los sitios menos en nuestro propio territorio. Sin conocimiento del territorio no hay participación. Ecologistas, mujeres, personas con discapacidad, del mundo de la cultura, incluso algunas asociaciones de vecinos, olvidan la única razón de su existencia. Lo que algunos auguran como democracia participativa puede ser algo peor: una democracia gremial en la que la presión de determinados grupos pueda someter a los demás. Conseguir una participación social más justa es una asignatura pendiente de los últimos gobiernos municipales, que han ido dejando que el interés sectorial prevalezca por encima del interés general. El cambio debe ser un reto para el nuevo Ayuntamiento.
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Comentarios (1)
siiiii señor
1
Miércoles, 01 de Junio de 2011 12:02
Montero
Un artículo muy bueno.... estoy de acuerdo, pero creo que las asociaciones de vecinos deben intervennir más pero deben reformularse... reinventarse
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