OPINIÓN. David Barcenilla. El mercado cultural en "Que la fiesta continúe" |
David Barcenilla. 24 de octubre de 2011 Que la fiesta continúe La crisis, la posibilidad de recesión, la deuda pública y el demostrado despilfarro de los últimos años en todas las administraciones, fomenta el discurso de que cualquier iniciativa relacionada con eventos culturales, fiestas, celebraciones, o apuestas creativas, se convierta en tabú social y centro de la diana de inquisidores dogmáticos y amargados, los mismos que han visto callados, cómo cualquier evento costaba un ojo de la cara y se gastaba sin impunidad, el dinero público. En esta ocasión no me refiero a la clase política, que buena culpa tiene, sino a determinados cretinos. En años en los que la escasez era mucho más acuciante, nuestros padres y abuelos celebraban todo lo que hubiera que celebrar y excepto censuras del régimen, no había límites, porque lo menos importante era el dinero. Ya se buscaban la vida como fuera. En esta Ciudad de mirones hemos convertido la cultura y el entretenimiento social de los últimos 15 años en puro mercadeo del espectáculo, donde lo que menos importa es la participación y lo que más, el noveleo acompañado de un buen contrato. Ahora hay quien se extraña y critica iniciativas que parten de la autogestión y de la creatividad de sus propios promotores. Hay personas dispuestas a todo con tal de tomar Cáceres para que se pare y se perpetúe como un cementerio de iniciativas frustradas y su semblante triste planee por encima de los torreones de nuestra Ciudad. Por suerte hay quien está dispuesto a que la Ciudad no sea un muermo, apostando por mover Cáceres con Horteralias, Casas Nuestras, Festivales de Cuentacuentos, Marchas Zombis, Festivales de Música y lo que sea, con tal de agitar la triste realidad y ofrecer algo mejor las familias que no llegan a final de mes, a los niños abducidos por la play-station, a los jóvenes con futuro incierto y a los mayores, a quienes todo debemos. Son iniciativas altruistas que no suponen gasto público. Esto, a parte de necios, lo entienden la mayoría de los cacereños. Así pues, que la fiesta continúe.
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