OPINIÓN. David Barcenilla. Planificación y re-construcción de los barrios cacereños |
David Barcenilla. 5 de diciembre de 2011 UN PLAN PARA LA CIUDAD No hace mucho tiempo pude descargarme “enterito” el Plan General Municipal de Urbanismo. Aquí podría acabar mi comentario, ya que los planes siempre se han podido consultar. La novedad es su exposición pública, virtual y meridiana en la red, tomo a tomo y plano a plano, un pequeño paso para el cacereño, pero un gran paso para la Ciudad. Creo que es de justicia loar la iniciativa que se tuvo desde el Gobierno anterior, aunque en otras cuestiones hubiéramos recurrido al tirón de orejas. El conocimiento frente a la ignorancia, no debe ser causa de inquietud para gestores, políticos, constructores y promotores, pero es deseable que tras años de fiascos, la especulación encuentre mayor dificultad para que no se repitan actuaciones urbanísticas tan inaceptables como la agresión al Poblado Minero y su entorno, o las realizaciones de los accesos a barriadas como el Cáceres el Viejo, La Cañada o Residencial Universidad, alguna de ellas con sentencia por irregularidad medioambiental incluida. Estas actuaciones se llevaron a cabo sin planificación y sin rigor alguno y todo el mundo escapó de rositas. Lejos de avergonzarse por ello y en un gesto muy español, algunos de los culpables, se pasean y se pavonean por las calles de nuestra ciudad, como los más listos y audaces de la clase, cuando se podía aprovechar la coyuntura del desmadre urbanístico. Así y todo, se sigue especulando de forma impune con espacios protegidos como es el Cerro de la Esmeralda y sus bienes protegidos por interés cultural y etnológico, utilizando la Ley en contra del interés general. Hasta este punto hemos llegado. Recientemente fue denunciado el estado de la emblemática chimenea de la Esmeralda y nos consta que el Ayuntamiento emitió un primer informe, pero el Gobierno regional no da señales de vida. Los desmanes, refrendados en muchos casos por la Administración Autonómica y en otros por el Ayuntamiento, fueron consentidos por los cacereños, como ciudadanos “florero”. Espero que el Plan sirva para que el Ayuntamiento se ponga a trabajar, primero en arreglar los entuertos pendientes y después en planificar con firmeza, tomándose nuestra ciudad más en serio, por la cuenta que nos trae no sólo a nosotros, sino a las generaciones venideras. Y a cualquier cacereño de a pie, le sugiero que conozca su Plan, busque su barrio y se lo aprenda bien. Así y todo no le resultará fácil tener un juicio crítico para protestar, que es lo que más “mola” o para proponer, con argumentos urbanísticos. Sería toda una novedad, oiga.
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