OPINIÓN. David Barcenilla escribe sobre el deber de las asociaciones en "Operación Acoso y derribo" |
David Barcenilla. Martes 21 de febrero de 2012 OPERACIÓN ACOSO Y DERRIBO El deber de una asociación de vecinos es cobrar la subvención, organizar una chocolatada con migas, alabar el trabajo que llevan a cabo los concejales y resaltar el celo que ponen en el cumplimiento de sus obligaciones, además de pedir que tengamos el AVE. Y nada de chupar medios apareciendo cada dos por tres para reivindicar esto o lo otro, pues los medios están para que salgan diariamente los concejales. Los que no quieran entrar por el aro ya saben lo que les espera. Estarán pensando ustedes que me he vuelto loco ¿verdad? No son palabras mías, sino una transcripción literal de lo publicado el pasado domingo por un conocido, e ilustrado columnista, que ironizaba de forma inteligente, sobre lo que debemos hacer las asociaciones vecinales para ser como Dios y la Patria mandan. Vamos, que nada de salir en Onda Cero los lunes, que para eso están los concejales. Es triste, pero el gobierno municipal ha iniciado su operación de acoso y derribo, cuyo objetivo es fulminar la unión vecinal, eliminando definitivamente a quien les habla. Pobre de mí. Es tiempo de máscaras y éstas dejarán ver la cara de unos y de otros, una vez finalice este tiempo de carnaval, ya que a primeros del mes que viene se producirá una importante reunión de la Agrupación de Asociaciones de Vecinos de Cáceres. Veremos cuáles son los principios unitarios de la acción y la política vecinal en Cáceres. Según dicen, existen dos posibilidades, que el asociacionismo vecinal salga reforzado o que salga dividido. Uno, que duerme con la conciencia tranquila, considera que saldrá reforzado, sea cual sea el resultado y me voy a explicar: Si hay unidad, será que hemos podido llegar a un acuerdo sobre las directrices a seguir. Entonces, aquí paz y después gloria. Si saliera dividido, no hay que confundir ni dramatizar. El hecho de que dos, tres, cuatro o cinco asociaciones decidan por su cuenta, que su cometido es aplaudir a los concejales, pedir el AVE, cobrar subvenciones y hacer chocolatadas con migas, no debe preocupar a los cacereños y cacereñas. Seguirán luchando aquellas asociaciones de vecinos a las que les preocupen sus derechos como ciudadanos, los servicios públicos y el bienestar social y sobre todo, lo más importante, nuestros propios vecinos que están mordiendo el polvo del desempleo y de la exclusión social. Estos principios son los que rigen en la Confederación Estatal y en la Confederación Regional de asociaciones de vecinos y también son los que rigen para quien les habla. Tanto la Estatal como la Regional, ya han decidido formar parte de la Plataforma Social por el Bienestar y los Servicios Públicos y que marcará su línea de trabajo, le pese a quien le pese, durante el año 2012. Quien por su cuenta se quiera desmarcar, puede dedicarse sólo a las migas y a pedir de forma ridícula el Ave. Cosas así contribuyeron a que el asociacionismo vecinal de Cáceres camine a años luz de distancia respecto a nuestros compañeros andaluces, madrileños o gallegos. David Barcenilla
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