OPINIÓN. David Barcenilla escribe acerca del uso mediático para justificar objetivos |
David Barcenilla. Lunes 12 de marzo de 2012 FOCOS Y AMPLIFICADORES En nuestra ciudad, también ocurre y todos somos culpables: los gobernantes, la oposición, los vecinos, la prensa, los empresarios, los colectivos sociales… Espero que me disculpen si hoy pudieran pagar justos, que los hay, por pecadores. Todos nos esmeramos en que los demás nos crean y no crean lo que dicen los otros, en fabricar problemas donde no los hay para justificar cualquier objetivo, en magnificar nuestros logros para empequeñecer los de los demás, en justificar nuestras carencias con la injusticia que se nos aplica, en acreditar a desacreditados para callar a colectivos, en utilizar cualquier argucia para salirnos con la nuestra. En estos días, vuelvo a recordar la utilización mediática que en su día se hizo, de dos vecinos que no querían párking en Cánovas, para justificar que iba a ser imposible realizarlo. Dos personas y una Alcaldesa para que no se supiera que en realidad no se podía hacer nada contra la estrategia de desgaste de la entonces oposición, cuya única labor era destruir, destruir, destruir… para después ganar, y hacer el párking ellos, claro. Esto es moneda habitual y no pretendo aburrirles con la evidencia. En realidad, aquí nadie juega limpio con los cacereños, a los que se nos miente de forma sistemática y se nos “atonta” para que borremos los recuerdos y para que no pensemos, utilizando los focos y los altavoces en asuntos insustanciales, en verdaderas tonterías que a veces rayan la cursilería y que no contribuyen sino a tenernos muy entretenidos y a que olvidemos, olvidemos. Por eso, por el olvido, pasan y pasan los años con la misma rutina. Los métodos siguen siendo los mismos, desde todos los sectores sociales, profesionales y también desde el gobierno y la oposición municipales. Cualquier cosa vale, con tal de mantener a flote el barco de cada cual. En la Ciudad se siguen produciendo gestos importantes que pasan desapercibidos, mientras lo pusilánime y lo pánfilo encuentra a menudo focos y amplificación suficiente, como para que la población “atontada” se olvide y se evada de sus problemas. Por si no fuera poco, en Cáceres seguimos magnificando a personajes casposos que a la hora de la verdad no pintan nada porque no son sino el esperpento del pasado reciente, incapaces de crear, acabados y que dedican todo su empeño en obstaculizar la labor de los demás. Cada uno de ustedes y en su ámbito, encontrará algún ejemplo, seguro. Lo triste de todo esto es el perjuicio que han ocasionado a la ciudad durante años. Lo positivo, es que en algunos lugares donde antes medraban, empiezan a no pintar nada, lo que no es poco. David Barcenilla
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