OPINIÓN. Tía Julita nos hace reflexionar acerca de la donación sangre |
Tía Julita. Lunes 21 de mayo de 2012 SE PRECISA UN CAMBIO GENERACIONAL Conducían con precaución, tomando las curvas a velocidad moderada. Ya habían aprendido lo que la imprudencia y un cúmulo de circunstancias nefastas podían producir. Se habían prometido el turnarse en la conducción y el parar cuantas veces hiciera falta. Tenían que llegar en las mejores condiciones si querían que de verdad su presencia pudiera ayudar en algo. Ya llevaban horas viajando, y faltaba poco para llegar a su destino. El silencio se hacía denso y ninguno de los dos deseaba pronunciar una sola palabra. Los pensamientos que ambos compartían no necesitaban de la voz para comunicarse, y ambos callaban para no aumentar la angustia reinante con una conversación que forzosamente les llevaría a expresar el drama que estaban viviendo. Sonó el teléfono móvil. El conductor se le pasó a su compañera, que habló intentando dominar la angustia. “Sí, ya llegamos. Nos quedan pocos kilómetros”, es lo único que se pudo escuchar. No hubo preguntas. Sólo el ruido del motor y sobre todo el ruido de sus pensamientos. Cuando llegaron a la clínica, entraron directamente en Urgencias. Allí estaba su hijo. Herido, maltrecho, entubado, inconsciente. -“Está muy grave, necesitamos sangre y su grupo sanguíneo es raro, por lo que no tenemos en el hospital. Les hemos llamado pensando que Uds. pueden tener el mismo grupo” Efectivamente, el padre pudo trasfundir a su hijo. “Soy donante hace muchos años, y ya no voy a poder seguir siéndolo por la edad. Tal vez sea ésta la última vez, y me alegro de regalar sangre a mi hijo…” Bueno, esta historia que he inventado en realidad no es un invento, porque… ¡es tan frecuente! Tanto los accidentes, como las enfermedades sangrantes, o las operaciones quirúrgicas largas y cruentas, están a la orden del día. Y lo que es cierto es que hacen falta jóvenes que hagan el relevo. Que sustituyan a los donantes que por su edad tienen que dejar de serlo. Por eso, jóvenes, quiero haceros pensar: tenéis en las venas un tesoro para compartir. Es vuestro. Pero creo que si os dais cuenta de las vidas que con vuestra sangre podéis salvar… si os dais cuenta de lo importantes que sois para alguien que con vuestra ayuda puede seguir viviendo… Y creo también que la satisfacción interior de sentirse útiles para otro, sin saber siquiera quien es el desconocido al que ayudáis, tiene que ser muy grande. Por todo esto es por lo que os animo: haceros donantes. Aquí en Cáceres, la Asociación de Donantes de Sangre está en la Residencia S. Pedro de Alcántara, y funciona por las mañanas. Ánimo, jóvenes donantes. Y gracias en nombre de todos los enfermos a los que ayudaréis. TÍA JULITA
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